Antonio Ramírez estuvo el 17 de octubre acompañado de Antonio Morales, (libretista de Quac, el Noticero) y Pepe Sánchez (Romeo y Buseta, La Posada, Don Chinche) para dar a conocer las experiencias y secretos del humor en los medios.
Colección que da cuenta de la historia de la televisión y la radio pública en el país a lo largo del siglo XX y lo que va corrido del siglo XXI.
Señal Memoria conserva en su archivo algunas copias del “Boletín de Programas” de la Radiodifusora Nacional de Colombia
Voces de radio se ha ido construyendo con la intención de reconocer el gran valor que tienen los locutores y locutoras para la radio colombiana.
Antes de que hubiera surgido un modelo, una estética, de lo que hacía a un buen locutor o a una buena locutora, había dos escuelas importantes: el púlpito y el estrado judicial. Tanto los abogados como los curas debían aprender a hablar en público y, tanto más, a ser convincentes. Pero, sobre todo, los religiosos dependían y dependen de poder sacudir la consciencia de sus fieles: de despertar en estos emociones profundas, por ejemplo de consuelo o de indignación.
Así como hay voces que le han dado vida a la “radio popular”, otras lo han hecho con la “radio cultural”.
En los años sesenta la radio buscó atrapar la atención de un público aún inexplorado. La fuerza del rock and roll trajo consigo la oportunidad de abrir nuevos espacios diseñados para los jóvenes. La Nueva Ola poco apoco invadió los hogares gracias al impulso que le dieron discotecas como La Bomba y emisoras como Radio 15. Figuras como Carlos Pinzón, Gloria Valencia de Castaño, Fernando Gómez Agudelo y Alfonso Lizarazo, entre otros, supieron detectar las necesidades de una generación que inventaba nuevos estilos y empezaba a apartarse del bolero y de la “música vieja”.
